CRIANZA RESPETUOSA: UN LAZO ETERNO

Compartimos un completo artículo sobre crianza respetuosa, publicado en Revista Mujer en julio de 2015, donde una de las dueñas de The Mommy es entrevistada para relatar su experiencia y concocimientos sobre la crianza en brazos.
No hay respuestas de manual para generar un buen apego. Pero sí existe la certeza, respaldada por evidencia científica, de que un parto respetuoso, una lactancia prolongada y la proximidad física y emocional permanente son factores clave para generar un vínculo positivo y cariñoso. Un proceso que los especialistas recomiendan experimentar con la mayor información posible, pero libre de culpas y temores.

Tiempo, flexibilidad en los procesos y una vuelta a lo natural. Así se podría resumir en qué están las tendencias para un parto y una crianza respetuosos con los derechos de las madres y sus hijos en una sociedad donde cada vez se escuchan con mayor frecuencia términos como plan de parto, doula, lactancia de libre demanda, colecho y porteo, entre otros. “Esto no es una moda, responde a algo evolutivo. Y en la medida en que somos más conscientes tendemos a volver a lo natural. En los últimos 5 a 6 años ha habido una conexión con los temas que tienen que ver con los derechos de las madres y los bebés, eso es muy positivo porque hoy las mujeres están muy solas y esta es una invitación para que activen redes”, explica Álvaro Pallamares, sicólogo infantil y director del Centro de Intervención Temprana (CIT).
La matrona Pascale Pagola, quien ha realizado talleres prenatales a más de 800 mujeres, coincide en que las redes de apoyo y la información son claves para crear un ambiente protegido y seguro tanto para el parto como para las primeras instancias de la crianza. “La mujer está muy sola en este proceso, y en la medida en que se informe puede sentirse mucho más acompañada. Porque son ellas las que tienen que buscar los equipos médicos que les puedan dar lo que ellas esperan, porque actualmente no es llegar donde cualquier doctor y decirle que quieres tener un parto natural o vertical”, asegura. ¿En qué están los hitos más importantes de la crianza respetuosa?
Parto Natural: personalizado y humanizado
El parto, como evento fisiológico, no ha cambiado desde la primera hasta la última guagua nacida. El mecanismo siempre ha sido el mismo. Lo que se ha transformado es cómo es abordado por la sociedad. Según Pascale Pagola (www.almademama.cl), la primera gran modificación se produjo cuando el parto pasó de la casa a la maternidad y se estableció un modelo donde la mujer le entregó total responsabilidad al equipo médico. “Vivimos en una sociedad con miedo al dolor del parto, y eso les ha quitado mucho poder a las mujeres”, asegura. Y ese temor y ‘medicalización’, cree, también ha promovido las altísimas tasas de cesáreas existentes. Como lo confirma el obstetra de la Universidad de Chile Emiliano Soto Chacón, una baja tasa de cesárea debiera ser el mejor indicador de éxito que podría ostentar una maternidad o equipo médico. En cambio, las cifras dicen lo contrario: casi un 50% de los partos en Chile son por cesárea, cuando el parámetro máximo indicado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) es de un 15%.
La clave para dar vuelta esta tendencia, como coinciden los especialistas consultados, es la educación prenatal. “Si una mujer está bien informada, tiene una relación horizontal con su equipo de salud y es parte de las decisiones, aunque haya planeado un parto natural puede entender si termina en cesárea. No va a sentir culpa porque se le fue explicando y siempre estuvo bien acompañada. No hay que satanizar la cesárea porque un 15% sí la necesita, pero los niveles actuales son ridículos”, asegura Pagola, quien promueve partos lo menos intervenidos posible. Al igual que el doctor Soto Chacón, quien trabaja con sus pacientes en un modelo de plan de parto que cada vez es más requerido por los futuros padres. “No se trata de imponer un tipo de parto sino que se tomen decisiones educadas. Nosotros trabajamos con un plan que se elabora junto con la pareja, que es un rayado de cancha al que el equipo médico se compromete a respetar lo máximo posible”, asegura, y agrega: “Mi experiencia me dice que la mayoría de mis pacientes quieren más o menos lo mismo: que no se les examine innecesariamente, que se les dé libertad de movimiento durante el trabajo de parto y que sea un ambiente íntimo y amoroso”.
Lactancia: prolongada y protectora
Las guaguas toman mamadera. En la mayoría de los casos eso es lo que se les enseña a los niños a través de libros infantiles y juguetes. Una representación gráfica que, en la opinión de la pediatra Heather Strain, es un claro ejemplo de cómo se construyen los mitos en torno a la lactancia que hoy tienen a Chile con cifras muy por debajo de lo recomendado por la OMS. Al mes de vida sólo un 80% de las guaguas chilenas se alimentan con un régimen de lactancia exclusiva y esas tasas no han variado desde 1990, ni siquiera con la implementación de la nueva ley de post natal. A los 6 meses (el mínimo requerido por la Organización Mundial de la Salud) la cifra ha subido de un 16% (1990) a un actual 44%. Eso a pesar de que la evidencia científica demuestra que la lactancia promueve tanto la salud del niño como la de su madre y que es un buen mecanismo para fomentar el vínculo materno.
Por eso tanto a nivel gubernamental como de agrupaciones sociales pro lactancia se está trabajando por promover la lactancia prolongada y de libre demanda mientras se derriban los mitos, o convenciones sociales, que desalientan a muchas madres en el proceso. “Estos generalmente parten por una falta de orientación adecuada cuando se presentan las primeras dificultades en torno a la lactancia. Por ejemplo: una mamá no sabe cómo solucionar el dolor que siente al amamantar o cree que su guagua no sube de peso lo suficiente solo tomando su leche. Si existieran políticas que fomentaran prácticas más respetuosas del parto (que está demostrado tiene una directa relación con la lactancia en los primeros meses) y, por otro lado, los centros de salud fueran capaces de solucionar estos problemas con calidad de urgencia, podríamos levantar esas cifras”, asegura la doctora Strain, quien es miembro de la Comisión de Lactancia Materna del Ministerio de Salud, donde se están desarrollando una serie de políticas públicas progresivas, orientadas a la capacitación en hospitales, clínicas, centros de salud, salas cunas y jardines, que estarían en total funcionamiento en el año 2020.
Aunque estas buenas prácticas no son una sentencia para las madres que no pueden, por distintos motivos, entregar una lactancia prolongada. Según el sicólogo infantil Álvaro Pallamares, “la lactancia es una danza que va más allá de darle pecho a un niño. Tiene que ver con una sincronía emocional, con el contacto visual, con el cariño. Hay muchas cosas que pueden pasar que hagan que una mujer no tenga leche, pero hay que buscar alternativas. Se le puede dar mamadera incluso igual como si estuviéramos dando de mamar en contacto con la piel, en el pecho… ahí también se genera lo que buscamos”.
Colecho: cercano y sincronizado
La respiración madre e hijo, está demostrado, se sincroniza mientras duermen en proximidad. Esta sincronía actúa como regulador que permite controlar oportunamente el estrés en las guaguas, una de las claves para construir apego. “Evolutivamente se espera que los niños duerman cerca para que cuando despierten en la noche sientan la respiración o la presencia de sus padres. Las investigaciones demuestran que los padres que duermen cerca de los hijos descansan mucho mejor y se previenen trastornos del sueño”, dice el sicólogo del CIT. Además de favorecer la lactancia a libre demanda, recomendada por la OMS.
“No es necesariamente para todo el mundo, pero en términos generales es recomendable. De todas maneras el colecho bien realizado considera ciertas restricciones: no es para niños prematuros, ninguno de los padres debe ser obeso, ni fumador, ni tampoco deben consumir drogas, alcohol o remedios que provoquen sueño (incluidos antialérgicos). Además no se debe tapar excesivamente y las almohadas no deben queden cerca de la cara de la guagua. Si no hay factores de riesgo, es seguro ponerlo al centro de la cama”, explica la pediatra Heather Strain, quien también es miembro del Comité de Lactancia Materna de la Sociedad Chilena de Pediatría.
Inicio del jardín: paciente y dedicado
El vínculo que un niño genera con su cuidador, durante sus primeros dos años, es fundamental. Ellos serán los responsables de construir las impresiones iniciales con las que enfrentará el mundo a lo largo de su vida. Pero con un posnatal de 6 meses no todos los padres tienen la oportunidad de acompañar hasta los 2 años a sus hijos, considerando que los expertos recomiendan que la vida social formal (en centros educativos) comience recién a los 2 años y medio. “Antes de eso a los niños no les interesan demasiado sus pares, no generan una interacción real. Sí después, cuando es altamente recomendable que establezcan relaciones personales fuera de su entorno. Si puedes esperar hasta los 2 años y medio, mejor espera. Lo ideal es que se pueda quedar al cuidado de una persona que sea constante en el tiempo, no pueden pasar 14 cuidadores en 2 años. Ojalá invertir en una educadora que tenga las herramientas. Si no, revisar la historia de quien lo cuide para asegurarnos de que tenga una buena salud mental, porque los valores y el apego se entregan los primeros 3 años de vida y los van a aprender de las personas con quien más tienen contacto. Pero si no puedes, simplemente no puedes. Ahí lo recomendado es aumentar la calidad y tiempo del espacio que se comparte. Podemos tener mucha calidad, pero si es por muy poco tiempo también es insuficiente”, asegura el sicólogo.
Porteo: cómodo y oportuno
El pecho, dice la matrona Pascale Pagola, es el hábitat natural de una guagua. Ahí es donde se siente protegida y contenida. El porteo (tanto en foulards, bandoleras o mochilas de porteo, entre otras) es la manera más práctica para que las madres puedan tener esa cercanía con sus hijos y al mismo tiempo la movilidad que les permita realizar otras tareas. “Les da la oportunidad a las madres de adelantarse a las necesidades de sus guaguas por la constante cercanía. Mientras más estás, más entiendes y más te pones en el lugar de esa guagua. Está demostrado que lloran menos cuando la respuesta de sus papás es inmediata”, agrega Pagola. Un efecto que también puede ser determinante en su futuro. “Mientras más tomas a un niño, menos necesitará ser ‘tomado’ en su adultez”, agrega Álvaro Pallamares. La tendencia actual privilegia accesorios de porteo ergonómicos y respetuosos de la fisiología de la guagua y su mamá. “La idea es que el peso se distribuya en las caderas y los hombros de las mamás, liberando la espalda. Las guaguas deben estar con las piernas separadas en una posición de ranita, manteniendo la curva natural de su columna”, explica Francisca Kuntsmann, dueña deThe Mommy, tienda virtual especializada en estos accesorios.
FUENTE:
http://www.revistamujer.cl/2015/07/06/01/contenido/crianza-respetuosa-un-lazo-eterno.shtml/

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