Comer en familia: No sólo los alimentos “nutren” cuando estamos juntos en la mesa

La vida acelerada que vivimos, lo fácil que resulta perefrir alimentos procesados versus la comida casera, la falta de tiempo y otros factores han terminado por relegar a los más pequeños FUERA de la mesa. Hay niños de uno, dos o tres años que NUNCA se han sentado a la mesa con sus padres. No saben de qué trata un almuerzo en familia, en lugar de ello, les dan de comer en sillas altas, amarrados (para que no caigan) y frente al televisor.

La imagen descrita anteriormente resulta más fuerte si agregarmos la descripción de lo que ese niño o niña está comiendo:  una papilla, de color verde, con verduras y carnes indecifrables por cualquier paladar, una textura acuosa y bien líquida.
Aquí tenemos entonces dos factores sobre los cuales queremos persentarles cierta información relevante y sobre todo, invitarlos a reflexionar- nadie busca que cambien su forma de hacer las cosas por que sí, los niños son ustedes- El comer junto a los niños pequeños. Y el Qué les estamos dando de comer.
Primero: La importancia en el rito de los almuerzos y comidas familiares, reunidos en torno a una mesa. Éstos no sólo están destinados a alimentar a nuestros comensales, sino que también "nutren" a sus integrantes con sus conversaciones, compañía, etc. ES un MOMENTO único dentro de la estructura de las sociedades desde que el hombre partió viviendo en las cuevas en la prehistoria. Como señala thefamilywatch en sus múltiples estudios sobre este tema:"Lo que una familia come cuando se reúne, cómo y cuándo lo hace refleja su identidad y herencia cultural, étnica y religiosa (Weinstein, 2005). Cuando los niños participan en estas comidas comienzan a aprender más sobre esa herencia e historia familiar (Forthun, 2012). Las comidas familiares pueden tener un impacto positivo en el desarrollo intelectual de los niños y en la adquisición de vocabulario de los más pequeños, afectando al rendimiento intelectual desde la infancia temprana a los diez años. (Fruh y col., 2011)"

¡Pareciera ser que comer en familia es una receta mágica contra todos los males! el mismo estudio señala son las comidas familiares un factor que proporcionan a niños y adolescentes mayor seguridad emocional, mayor autoestima y sensación de control sobre sus vidas.
Entonces, si esta instancia es tan rica… ¿por qué no animarse a incluir a los más pequeños? la primera traba con la que los padres se quedan es el tema delos horarios. Los niños más pequeños comen y almuerzan antes… en Chile les ponemos horarios de alimentación (por mandatos médicos y sociales) donde los hacemos almorzar y comer una hora antes. ¿que pasa si los retrasamos a ellos media hora y nostros comemos 30 minutos antes? Si uno se lo propone no es un imposible.
Al contrario, resultará muy saludable para todos realizar este rito al mismo tiempo. Y es mucho menos agotador de lo que se cree o se tiene como "mandato". El término "mesa del pellejo" para los más chicos no es una casualidad.
Otra traba es elcomportamiento, ¡y es que cae de cajón! ¿cómo esperan los padres que un niño de 1,2 o 3 años no se porte como un salvaje en la mesa si NUNCA le ha permitido estar ahí? esto señores padres debe ser una hábito, lo normal, lo que ese menor espera que suceda rutinariamente… o acaso para nosotros los adultos ¿el comer acompañados sucede sólo cuando estamos de cumpleaños? si hasta nos da "lata" comer solos… Logicamente, los niños se comportarán mejor a medida que se habituan a estar en la mesa, pues nos imitarán, insitintivamente ocuparan el lugar que les corresponde dentro del ritual. Obviamente no podemos pedirles que coman usando los cubiertos de pescado, tomen de la copa de agua y usen la servilleta de género para limpiar su boca antes de beber un sorbo de agua, pero si ustedes lo hacen, estos comportamientos se irán dando en el niño con el tiempo.
¿Cómo partir? en The Mommy nos comprometimos con esta causa y cuando conocimos los#HappyMat y #HappyBowl de la marca EZPZFUNno paramos de trabajar hasta que logramos traerlos a Chile. Son platos geniales, que NO se CAEN de le mesa, elaborados en un material súper seguro de larga vida y que además no liberan sustancias toxicas ni cancérigenas (como ocurre con la mayoría de los platitos de plástico para alimentación infantil que hay en el mercado. Pero este tema será para un post especialemente dedicado)

Al ser antivuelcos, son una súper herramienta para partir integrando a los niños pequeños a la mesa. Dejarlos que coman solitos y de poco comenzar la introducción de alimentos sólidos. Idealmente LO mismo que come el resto de la familia (y si la traba aquí es la sal, sáquele la sal a todo y se hará el gran favor de su vida)
Las comidas familiares se asocian con valores positivos en la juventud, mayor dedicación al aprendizaje, esfuerzo, solidaridad y cooperación con los más débiles.
Comer en familia parece tener cierto efecto protector frente a algunos comportamientos de riesgo en la adolescencia (alcohol, drogas, violencia…)
que les dota de una utilidad importante para padres, educadores
y organizaciones relacionadas con este tema.

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