No siempre tratamos bien a nuestros hijos… ¿eres consciente?

Muchas veces los padres no nos damos cuenta de lo importantes que somos para nuestros hijos, de la relevancia tan profunda que ejercemos sobre ellos.
Tania García, experta en educación respetuosa nos invita a reflexionar en el trato que le estamos dando a nuestros hijos. Compartimos su artículo, que deberira ser lectura obligatoria para todos los padres que esperamos educar a niños felices, respetados y respetuosos.

Va pasando la vida, la infancia de las personas que más queremos, y no nos paramos a pensar en cómo les estamos ayudando o entorpeciendo, en su camino.
Nos obcecamos en que vayan al mejor colegio, saquen las mejores notas, se laven los dientes tres o cuatro veces al día, saluden educadamente a todos los familiares y vecinos…pero nos olvidamos de lo verdaderamente importante: el trato que les damos.
Este artículo nos invita a la reflexión … sobre cómo hablas/tratas a tus hijos y si crees que eres justa/o con ellos.
A veces tenemos malos días, lo sé. Pero todos los días no son malos y en muchas ocasiones, parece que con todo el mundo somos educados, menos con nuestros hijos.
Ellos te dicen cosas tales como:
"Mamá mira, mamá mira que he hecho, mamá ¿te gusta?". Y tú contestas: "queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé, ¿no ves que estoy ocupada y no puedo mirarte?. Madre mía, ¡qué taladro!"."Papá, una cosa, Juan, el de mi clase, se ha metido conmigo". "¿ Qué te ha dicho?" – le dices -. " Que soy un torpe porque todavía no sé montar en bici". Sabio de ti, le contestas: " Es que es lo que eres hijo, yo a tu edad ya sabía ir en bici hacía años. Juan tiene toda la razón"."Papi, ¿ qué has hecho para cenar?". Respondes: " Pues lo que me ha dado la gana, a ver si es que vamos a tener que hacer el menú que a la niña le convenga"."Mamá, la tata me ha quitado mi juguete preferido". Dices, ausente: " De verdad, en qué momento se me ocurriría tener dos con lo pesados que son con los juguetes"."Papá, papá, quisiera que los Reyes me trajeran una "tablet". Y dices: " A ti carbón, que madre mía, no haces nunca caso"."Mamá, ¿ puedo apuntarme a natación con mi amiga Clara?". Contestas: " Sí, el banco hispano americano soy ahora. Céntrate en sacar buenas notas, que no vas a ser nadie en la vida como sigas así".
Y podría ofrecerte una larga lista de actitudes similares a estas. ¿ De verdad crees que esto es justo?.
Lo peor de todo es que está tan integrado en la sociedad, que es más común escuchar este tipo de cosas, que una conversación coherente, sana y serena de padres e hijos. Incluso hay personas que se lo toman a risa, como si los niños fueran los "últimos monos" de nuestro planeta ( cuando en realidad, son precisamente los primeros y más importantes).
Es relevante que tengas en cuenta que, muchos de estos padres, están atrapados en una falta de personalidad muy significativa en sus vidas:
Algunos viven con parejas que no les llenan, a las que no son capaces de decir que ya no son felices a su lado.Agachan la cabeza en el trabajo, cuando un compañero insinúa alguna broma sobre ellos.No se atreven a decirle a su suegra eso que tanto les ha molestado.Siguen haciendo lo que sus amigos/conocidos ven correcto socialmente, y no realmente lo que quisieran.Odian a lo que se dedican, pero no logran evadirse del miedo a cambiar.Etc.
Es decir, pagan todas estas emociones internas con sus hijos, todo lo que no son capaces de gestionar correctamente en sus vidas. Utilizan sus frustraciones en contra de sus hijos sin ni siquiera darse cuenta.

El problema más importante que tienen estas personas es que se creen superiores a sus hijos, que tienen poder sobre ellos, que con ellos pueden hacer y deshacer a su antojo; cosa que con otros no pueden. Y este es un gran error.
Hay que despertar, reflexionar, regresar a la Tierra. Podemos estar perdiendo la oportunidad de nuestra vida:
La oportunidad de educar, acompañar y guiar a las personas que más quieres, que más te necesitan, hacia una vida feliz, libre, responsable y coherente
Una vida en la que no tengan miedos impuestos, posean su personalidad real, sean asertivos, sepan dialogar, respeten y sean respetados, cumplan sueños, superen retos, integren las adversidades como oportunidades de aprendizaje, disfruten de cada momento, confíen y sepan desconfiar, valoren, estén motivados ante el presente y el futuro, tomen decisiones personales sin influencias, etc.
No malgastes esta gran ocasión enfocando tus carencias en tus hijos, ya que de este modo, les cargas de carencias a ellos
Que no te engañen, los hijos no necesitan nada más que: amor, respeto, comprensióny acompañamiento.
Y no creas nada cuando insinúen que con amor se vuelven violentos e indomables. Porque hay una realidad bien clara:  el amor genera amor, la violencia genera violencia, las faltas de respeto generan faltas de respeto, el despotismo genera más despotismo…
Así que:
Mide tus palabras: antes de hablar, piensa. Antes de decir algo de lo que puedas arrepentirte, reflexiona. Controla tu ira, tu rabia, tus emociones y sé consciente de que a quienes tienes delante, es a tus hijos, no a tus enemigos.Trabaja tus carencias: si sabes que tienes cosas que pulir, que mejorar, que cambiar. Si hay cuestiones de tu pasado, de tu infancia, que tienes muy dentro y te paralizan, ponte a ello. Lee, investiga, reflexiona, busca ayuda, avanza y supera. Notarás un gran cambio en vuestras vidas.Nunca creas que eres superior a ellos, eres su guía no su "amo/a": esta premisa hay que tenerla muy clara, hasta que no sea así, será imposible tratar a tus hijos como a iguales, como personas. Porque eso son, personas en crecimiento, en evolución…no títeres.Reflexiona sobre la vida que quieres junto a tus hijos: es tan fácil como plantearte qué es lo que quieres para tu vida y para la de tus hijos. Tener una vida agobiada, estresada, sintiéndote siempre ahogada/o a la mínima; o una vida plena, con sus más y sus menos, pero plena, feliz, viva, llena. Y sabiendo que pones toda la carne en el asador para ofrecer a tus hijos lo mejor (emocionalmente hablando).¡Adelante!, ves a por esta vida: este cambio está en tus manos, en las de nadie más. No te rindas, no desistas, no mires hacia otro lado. ¡Aprovecha la oportunidad, sólo se presenta una vez en la vida de cada uno de tus hijos!.
Sé que no es fácil, y que a veces el cansancio, el estrés y el día a día, te alejan de tu objetivo. Pero no te preocupes ni te sientas culpable, simplemente, levántate al día siguiente con ganas de hacerlo mejor, con ganas de ser realmente feliz junto a tus hijos.
Puedes hacerlo, confío en ello.

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