Conciliación. 10 minutos diarios no son suficientes

Hemos sido "educados" para que seamos familias donde hombre y mujer trabajen más de ocho horas diarias. Esto funciona perfecto en las parejas antes de la llegada de los hijos. Pero luego, dejas a los niños en manos de otros y la creencia es que llegando a casa, dediquemos a nuestros hijos "tiempo de calidad". Incluso algunas corrientes recomiendan "10 minutos diarios de juego" como algo saludable.  Y si yo te digo "tendrás 10 minutos diarios para conversar con tu pareja" serán sólo diez pero ¡de calidad! ¿te parecería suficiente? a mi no.

Me atrevo a asegurar que para la mayoría de las parejas este tiempo les parecería insuficiente. Meatrevo a afirmar que las madres que trabajan de sol a sombra no entregan en diez minutos todo el amor, juegos y compañía que sienten y saben que sus hijos necesitan. Algunas lo ven, otras no. Algunas lo sienten, otras no. Y es que no es fácil enfrentarse a lo que sentimos cuando no está en nuestras manos cambiar "la realidad". Por eso, nos ponemos ansiosas, nos angustiamos, desvelamos (sólo por nombrar problemas "suaves") y algunas llegan al psiquiatra y en 10 minutos – aquí si que corren los tiempos de "calidad"- son diagnosticadas con algún tipo de depresión. Solución: un REMEDIO. Una pastilla mágica que hace que pueda seguir trabajando sin hacer caso de aquello que tanto ruido nos hace a través del cuerpo.
¿Qué pasa con los padres? ¿a ellos también les queda bien llegar a casa a las 19 horas, y compartir una hora y media "de calidad" con 10 minutos de juegos incluido, mientras dan de comer, bañan, y acuestan?  también me atrevo a afirmar que la mayoría desea decir que no.
Pero aquí estamos, trabajamos, nos endeudamos, tenemos seguros, créditos, hipotecas, teléfonos con internet, cable, 2 autos, mucha ropa, varios zapatos, viajes de vacaciones y POCO tiempo. Me atrevo a decir que el problema no son las familias y sus prioridades, sino que es el sistema donde vivimos.
Por ejemplo, en los países del sur de Europa (más parecidos a nuestra realidad local)  con licencias cortas de pre y post natal, después de tener hijos las mujeres vuelven rápidamente al trabajo o salen del mercado laboral (es decir, no logran conciliar en el sentido más amplio de la palabra). Las parejas acostumbran a tener comportamientos igualitarios antes de tener hijos, pero cuando nace el primer hijo surge la especialización tradicional de género. En cambio en los países escandinavos (donde existen políticas que protegen a las familias) las mujeres vuelven al trabajo después de la baja parental, que acostumbra a ser de un año. De hecho, actualmente en los países nórdicos la tasa de fertilidad está relacionada positivamente con la tasa de empleo (Esping-Andersen, 2002).
¿Y que nos queda a nosotras, a las madres y padres de Chile mientras las  políticas públicas avanzan?, tenemos mucho que hacer, muchas realidades que crear. De echo, las leyes de Noruega que tanto protegen a la familia, surgen como una respuesta al comportamiento de sus ciudadanos.
Cada día son más las mujeres que se están atreviendo a dejar el "mercado laboral tradicional", ojo, cuando realmente sean cuenta de ESO es lo que desean. Crean negocios, pymes, puntos venta y servicios que sean más compatibles con lo que somos en general: mujeres, madres, pareja, PERSONAS. La trampa está cuando somos "independientes" y "dependemos" del exitismo, estándares y ritmos masculinos. La trampa está cuando creyendo que somos nuestras "propias jefas" dejamos de trabajar en armonía y respetando nuestras necesidades.
¿Te gustaría emprender? pero de verdad, en FEMENINO. Conciliando a la persona que eres y sin tener que renunciar al cuidado de tus hijos. ¿Te gustaría crear ese espacio? Piénsalo, convérsalo con tu familia.
Nos cuentas, tenemos algunas herramientas que te ayudarán a darle forma a eso que te estás atreviendo a imaginar. En The Mommy creemos que es posible, que las mujeres podemos crearnos una realidad más cercana a nuestras necesidades. No tienes que inspirarte necesariamente en los modelos de exito de mujeres que en realidad, lo que hacen es asumir roles masculinos, dejando de lado todo lo intrínsecamente femenino y/o maternal, "yo no quise renunciar a nada" dice nuestra partner Nohemí Hervada.

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